AMLO termina con tradición para «evitar gastar el dinero del pueblo»

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La tradición del realizar un retrato presidencial es un «símbolo republicano» de México, nada barato. Solo en la pasada administración se gastaron más de 2 millones de pesos (más de 800 mil quetzales). Sin embargo, Andrés Manuel López Obrador, el actual presidente mexicano, decidió romper con esa tradición.

Durante sexenios, la presencia de la fotografía presidencial ha sido una costumbre en las oficinas gubernamentales. Desde Abelardo Rodíguez (1932-1934) estos retratos se han convertido en una constante en todas las dependencias que tienen un retrato fotográfico tipo Gran Hermano siempre presente.

El jefe del Ejecutivo optó por no tener una fotografía oficial presidencial y, por tanto, desde el 1 de diciembre tampoco hay este tipo de imágenes en las oficinas de las dependencias federales. “Es el respeto a la investidura, pero no la promoción de la persona”, aseguró Jesús Ramírez, vocero de la Presidencia.

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