“Los hondureños evidenciaron que México es un país elitista, aporófobo y racista”

Esta reflexión de Cynthia Sabina compartida por Julio de la Huerta trata temas a veces complicados de tocar, en lo cual manifiesta que “México envía inmigrantes a Estados Unidos pero también es camino y tránsito hacia Estados Unidos por lo que juega un doble papel, mientras se reclama a Estados Unidos por ser racistas contra los inmigrantes, los hondureños evidenciaron lo que ya ha habido siempre en México sin que muchos lo reconozcan: México es un país elitista, aporófobo y racista”.

Esta es la reflexión:

“American” no es un idioma. “America” no es un país, sino un continente. Estados Unidos está hecho de inmigrantes (y si no que le pregunten a los Dakotas y otros pobladores originales a quienes no pararon de asesinar y después segregar).

Ahora con los hondureños se dio un giro a la xenofobia y al racismo que también hay en México. Mientras se reclama a Estados Unidos por ser racistas contra los inmigrantes, los hondureños evidenciaron lo que ya ha habido siempre en México sin que muchos lo reconozcan: México es un país elitista, aporófobo y racista.

Si bien los hondureños son sólo un arma política que tiene precisamente la intención de sacar el racismo más vil de la sociedad para alimentar el odio de los americanos que votaron por Trump y que son utilizados precisamente con la intención de revivir el voto pro Trump en las próximas elecciones (él mismo se ha mostrado bastante contento de ésto y lo advirtió antes de que saliera la caravana porque es un estúpido demasiado ególatra como para ocultarlo), el hecho de que la sociedad en realidad haya sucumbido a ese odio es una muestra de lo manipulable e irracional que es al volcarse inmediatamente en la reacción y no en la conciencia.

Los hondureños que están exigiendo cosas como si fuera la obligación de todos, lo hacen porque en primer lugar no vienen sólo por sus huevos, sino porque hay gente detrás de bambalinas diciéndoles que ellos tienen que exigir, que es su derecho y se valen de su ignorancia para lograr un resultado premeditado, el desprecio social no sólo a los hondureños sino a los migrantes en su totalidad.

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Habitamos un mundo en el que el hombre ha impuesto fronteras y ha llamado “ilegales” a todos aquellos que no tengan un pasaporte o papeles nacionales, y sin embargo las fronteras siguen siendo invisibles y el lugar donde nacimos es meramente circunstancial y sin embargo la estupidez humana lleva a algunos a sentir supremacía por haber nacido en un lugar diferente.

En Europa los mismos que han estado apoyando las guerras que han provocado éxodos masivos son los mismos que ahora no saben qué hacer con tantos migrantes que buscan su supervivencia. En Centroamérica la pobreza, el narcotráfico y la violencia han sido mantenidas por encima de todo por el mismo país que usa a los pobres para evidenciar que los inmigrantes son una “plaga”.

México envía inmigrantes a Estados Unidos pero también es camino y tránsito hacia Estados Unidos por lo que juega un doble papel que si se pone en contraste hace que esta aporofobia y xenofobia sea una incongruencia social per sé.

Yo no defiendo a quienes exigen cosas que ni entienden, por el contrario, evidencío cómo son utilizados y manipulados para una causa-efecto que ni si quiera alcanzan a comprender. Para ellos ahora están delante del foco y ya asumen que son famosos y por ende exigen un trato a la altura y sin embargo es una fama circunstancial. Sin embargo, el odio racial dice más de quien lo escupe que de quienes lo alimentan.

Dice Žïžek que mientras tratamos de ser personas decentes somos bombardeados por toda esa propaganda de que los refugiados e inmigrantes nos vienen a quitar todo lo que tenemos y saca lo peor de las fibras sociales el sentir que estamos defendiendo algo que en realidad no nos pertenece y señala precisamente a George Soros por estar inyectando la migración a través de sus fundaciones comenzando por los musulmanes en Europa y con un interés ya manifestado hace unos años (antes de que Žïžek dijera lo que estoy citando) en Latinoamérica.

Lo que debemos de reconocer en éste punto es que el mundo está cambiando, las reglas también y si antes nadie se preocupó por ver lo que está pasando a nivel geopolítico en éste mundo ¿con qué huevos se quejan de las consecuencias de su propia apatía?

Hitler fue el producto de precisamente del imperialismo provocado por la primera Guerra mundial, “sólo una reacción” a ello.

La ceguera social inmediatista y reduccionista es ya una apuesta perdida.

Cynthia Sabina.

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