Puente de Río Dulce en peligro de colapsar

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El puente de Río Dulce en la actualidad es el más grande de Guatemala, pero la falta de mantenimiento ha provocado daños estructurales según denuncian los vecinos. (Foto Prensa Libre: Dony Stewart)

El puente de Río Dulce es uno de los pasos vehiculares más importantes del norte del país; sin embargo, la falta de mantenimiento lo pone en riesgo, según vecinos de Fronteras, Lívingston, Izabal.

La falta de control en el paso de vehículos de carga agrava las condiciones en las que se encuentra el puente de Río Dulce, el cual mide 830 metros de longitud, y cuya utilidad se ha incrementado en 70 por ciento en los últimos años.

Emilio Mendizábal, presidente del Consejo Comunitario de Desarrollo (Cocode) de Río Dulce, indicó que cuentan con estudios que establecen que el puente solo está capacitado para soportar 38 toneladas de peso, pero en la actualidad pasan camiones con el doble de peso.

“Pasan hasta 10 camiones en caravana sobre la estructura, incluso debido al congestionamiento en una de las salidas muchos vehículos con sobre peso permanecen sobre el puente, en cualquier momento vamos a tener una catástrofe”, añadió.

Mendizábal agregó que el puente tiene grietas, baches, daños en las bases y vegetación incrustada, porque no hay un plan de mantenimiento establecido.

En un reportaje de Prensa Libre, publicado el 20 de abril del 2017, se evidenció la necesidad de regular el paso de vehículos sobre el puente de Río Dulce, debido a que en horas pico superaba el doble de su capacidad, ante esto la Unidad de Protección vial (Provial), el 22 de abril del mismo año instaló una cuadrilla de agentes para prohibir el estacionamiento y controlar el paso de todo tipo de vehículos en el lugar.

En esa ocasión, Provial instaló un puesto de regulación en los ingresos del puente para evitar que automovilistas se detengan en el trayecto, de igual forma controlar el paso de vehículos pesados.

Según el Cocode de segundo nivel de Río Dulce, los agentes de Provial regularon el paso durante dos meses, aunque vecinos señalan que el problema persiste.

“Al día pasan 350 camiones, si no es que más, y al menos 400 vehículos livianos, todo ese peso lo soporta el puente que inició a funcionar en 1980 y ahora representa un peligro para automovilistas y residentes, también es un riesgo para la economía nacional si llegara a colapsar”, manifestó Mendizábal.

Comerciantes del sector también señalan contaminación auditiva por el paso del transporte de carga, algo que, según indican, aleja a los turistas porque el puente une las dos partes del Parque Nacional Río Dulce.

Heather Graham, empresaria de turismo, comentó que con el paso de los años el tránsito vehicular ha crecido en el área y que la vibración daña las construcciones cercanas.

Ante la situación, supervisores de Puentes de Covial hicieron una inspección en la estructura para determinar qué acciones se tomarán.

“Se analiza que se retome el tema de control del paso de vehículos pesados por el puente, ya que ahora se cuenta con una sede de Provial en el departamento, esperamos en un tiempo de 15 días los resultados de la evaluación”, añadió el gobernador de Izabal, Erick Martínez.

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