Vídeo: Esta niña estaba muy triste pero no tenía ni idea de la gran sorpresa que se llevaría al revisar el Árbol de Navidad

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Las familias de militares representan lo mejor que tiene América. Su voluntad de sacrificarse para que los demás puedan disfrutar de sus libertades realmente las hace sobresalir del resto.

Cuando los padres tienen que desplazarse al extranjero, se pierden momentos vitales de las vidas de sus familias, ya sea el nacimiento de un hijo, una obra de teatro en la escuela, o las simples acciones cotidianas del día a día, que la mayoría de la gente da por sentadas.

Los padres se sacrifican, pero también los hijos lo hacen.

Los hijos de esos honorables hombres y mujeres del ejército se pierden cosas tan simples como ir al cine con sus padres o jugar a la pelota en el patio trasero después de un duro día de colegio. La peor parte es que viven preocupados por que algo malo pueda pasar a su mamá o a su papá. Es por esto que cuando los padres militares regresan a sus hogares, la mayoría de las veces son recibidos con un entusiasmo desmesurado por parte de sus hijos.

Tal es el caso de la joven Iliana Morski de Fort Bragg, Carolina del Norte. El padre de Iliana es el capitán Eric Morski, del Ejército de los Estados Unidos. Tras el despliegue de su padre en Nepal hace ya seis meses, Iliana había tenido una ingeniosa idea para comunicarse con él.

Usando FaceTime, Iliana y el Capitán Morski podían comer juntos. Debido a la diferencia horaria, Iliana desayunaba cuando Eric cenaba. Ambos tenían conversaciones normales a través de la aplicación, contándose sobre su día y deseándose las buenas noches y los buenos días.

La niña y su padre continuaron con su rutina habitual durante el despliegue de Eric en el extranjero, pero una noche sucedió algo fuera de lo común; algo que muchos podrían calificar como un regalo de Navidad anticipado. Mientras Iliana se preparaba para ir a la cama, su madre Meredith le dijo a la niña que su padre estaba en FaceTime.

Ansiosa por hablar con su padre, Iliana no se dio cuenta de que su padre estaba hablando con ella desde la sala de estar.
De repente Iliana se quedó de piedra al descubrir que su padre estaba en casa, justo delante del árbol de Navidad.

Bajó corriendo por las escaleras, e Iliana saltó a los brazos de su padre, mientras le caían lágrimas por el rostro y le decía lo mucho que lo extrañaba. Iliana, Eric y Meredith estarán muy contentas del año que se avecina, ya que el Capitán Morski pasará todo el año que viene en su casa de Fort Bragg.

¿Qué piensas de la historia de Iliana y Eric? ¿Te ha hecho llorar? ¡Dinos lo que piensas en la sección de comentarios y comparte este artículo con tus amigos y tu familia para alegrarles el día!

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