Alejandro Giammattein va por su 4ta Campaña política

Hoy, Alejandro Giammattei recibió su credencial como presidenciable del partido VAMOS. En su cuarto intento por buscar la presidencia, les recordamos por qué es un político fracasado.

Nota de: Nómada. 

Giammattei: por qué es un político fracasado

Varios lectores de Nómada  han preguntado por qué no hemos escrito sobre el candidato presidencial Alejandro Giammattei, en quinta casilla en las encuestas. Es porque nos parece que no tiene posibilidades y porque nos parece un pésimo candidato. Sus méritos son haber dirigido las prisiones, haber asesinado a 7 reos y que esto no haya quitado a las mafias el control sobre el sistema penitenciario. Le pedimos al escritor y bloguero Engler García un post sobre el candidato.

El mayor éxito político de Alejando Giammattei tiene que ver con el asesinato de siete presos en Pavón cuando el gobierno de Óscar Berger hizo un show para retomar el control de la mayor prisión del país. Giammattei era el director del Sistema Penitenciario y aparecía en todas las fotos. Un momento que a mí personalmente me parece nefasto.

(Claudia Méndez Arriaza lo tituló de maravilla en esta investigación en elPeriódico, en donde demostró que lo que hubo fue una masacre contra un grupo de reos. Vea la investigación en PDF.)

El momento me parece nefasto no porque los reos no pudieran seguir gobernando Pavón a sus anchas, ni porque yo sea cómplice de ellos, ni porque a mí no me han matado a ningún pariente. Es sencillo: para mi simplemente es imposible justificar una muerte.

Vivo en una burbuja muy cómoda, es verdad. Pero cuando me entero de las noticias violentas, fantaseo con venganzas y no puedo pensar nada bueno sobre los causantes del dolor. Soy humano, finalmente. Pero también como seres humanos es nuestra obligación superar nuestros instintos primitivos. Y las muertes y el dolor provocado desde las cárceles, o desde cualquier lugar, tienen una solución institucional y de justicia.

Que todos podemos colaborar y que las empresas harían bien en bloquear la señal en las cárceles, pues es fabulosa la idea. Pero ese no es el centro del problema. Algo no está bien cuando se trata de transferir a las empresas una responsabilidad que es del Estado. Y desde ese punto, hay que volver al mayor éxito político de este candidato presidencial Giammattei.

Su mayor éxito político es haber dirigido el Sistema Penitenciario cuando mataron a 7 reos.

La narrativa que justificó ese momento histórico ha justificado esa operación “porque ayudó a eliminar esas lacras vividoras que solo daño le hacen al país”. Y que además vivían como reyes, en pequeñas mansiones desde donde dirigían y coordinaban sus redes delincuenciales. Revisando por encima esta narrativa, surgen dudas. Muchas dudas con las que es fácil poner en entredicho la capacidad de este eterno candidato a algo.

Pero no se trata de hilar fino. En realidad son preguntas muy elementales. La primera es la más sencilla de todas y tiene que ver con el poder de los prisioneros: ¿por qué esos reos gobernaban a placer todas las esferas de la vida en aquella prisión? Las siguientes tienen que ver con las comodidades con las que vivían. Con las que siguen viviendo en realidad. ¿Cómo era que le hacían los reos para hacerse con todos esos chunches que les daban para vivir con tantísima comodidad? Otra pregunta a manera de respuesta: ¿no era que el sistema penitenciario permitía que entraran cuanto chunche quisieran?

En un espacio mal o bien controlado, como las prisiones, ese poder y esas comodidades sólo pueden obtenerse desde afuera y necesariamente pasa por quien deja entrar cosas, por quien las autoriza y finalmente, por quien dirige. O viceversa, como parece ser en el caso de las prisiones.

Entonces queda cuestionarse el logro político de Alejandro Giammattei, quien dirigió el sistema penitenciario durante aproximadamente 2 años. Eso equivale casi a la mitad de un período presidencial, el puesto por el que ahora compite. ¿Por qué era –sigue siendo– dicho sistema penitenciario tan permisivo?

Y es muy fácil la respuesta que una vez se fue, todo se arruinó. Sobre todo porque la CICIG y el MP recapturaron al reo más poderoso, Byron Lima, que decidía con el jefe del sistema penitenciario a quiénes trasladar a dónde y por cuánto dinero. Giammattei no le quitó el control nunca a Byron Lima, por cierto.

Yo tengo serias dudas sobre la capacidad real de Alejandro Giammattei, además claro, porque es corresponsable de aquella matanza en Pavón. Aunque el sistema judicial guatemalteco lo haya absuelto, hay que recordar que por el mismo caso, el sistema judicial suizo condenó Erwin Sperisen. Un ciudadano guatemalteco que pensó que su pasaporte suizo lo salvaría. Fue condenado a cadena perpetua por un sistema de justicia serio.

Aquí, la jueza Carol Patricia Flores -ahora investigada por la CICIG- absolvió a Giammattei.

¿Lo único que pudo hacer en todo el tiempo que dirigió el sistema fue coparticipar en dichos asesinatos?

Si no pudo controlar el sistema penitenciario, un espacio de acción controlado, ¿qué garantías hay de que pueda dirigir un país?

Además que fue durante tiempo el precandidato del partido Gana, ahora aliado de Baldizón. Muy selecto para escoger aliados, digamos que no es.

¿Es en realidad una opción por su supuesto logro, o simplemente se aprovecha de la desesperación ciudadana por la violencia en el país?

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